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La opinión de los jóvenes sobre la Iglesia según una encuesta de la UNICEF

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UNICEF publicó online los resultados de una encuesta que, entre otros, posibilita conocer el nivel de confianza de los jóvenes en las instituciones religiosas.

Los mejores deseos del Papa para el nuevo año

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"Vayamos a casa pensando: ¡paz, paz, paz! Necesitamos la paz. ¡Queremos la paz!", fue la invitación del Santo Padre Francisco a los fieles y peregrinos reunidos en la plaza de San Pedro para rezar el Ángelus.

Francisco propone tres caminos hacia la paz: diálogo, educación y trabajo

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"Diálogo entre generaciones, educación y trabajo: instrumentos para construir una paz duradera", es el título del mensaje para la 55ª Jornada Mundial de la Paz, por celebrarse el 1° de enero de 2022.

MIRADOR ORIONITA

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"Dar la vida cantando al amor"

"Dar la vida cantando al amor"

Un grupo de 17 chicas y chicos orionitas, ofrecieron su "Voluntariando" en la casa de María de Itatí, bajo el lema "Dar la vida cantando al amor"

Empieza un viaje... ¡para lanzarse al fuego de los nuevos tiempos!

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“Que todo sea nuevo, todo sea santo para el nuevo año: corazones y voces y obras...." Con estas palabras de Don Orione, el Consejo General de la Pequeña Obra de la Divina Providencia nos impulsa a toda la Familia Orionita a vivir un nuevo año.

"Su sotana embarrada, pálido el rostro, y los ojos tristes..."

"Su sotana embarrada, pálido el rostro, y los ojos tristes..."

El 15 de enero de 1915 Don Orione llega a Avezzano para brindar su ayuda. Dos días atrás un terremoto había dejado destrucción y miles de muertos y damnificados.

Don Orione trabaja por un Mar Accesible

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Los alumnos del Instituto Industrial Pablo Tavelli de Mar del Plata siguen sumando sus sillas de ruedas adaptadas a la Fundación “Lautaro te necesita”.

María Irene Herrera formará parte del Consejo General del ISO

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El Instituto Secular Orionino eligió sus nuevas representantes, donde la argentina María Irene será la 1ª Consejera hasta 2027.

Un nuevo año para seguir construyendo un mundo más justo e incluyente

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Los cottolengos y hogares materializan el deseo y el apostolado de Don Luis Orione, que concibió al Pequeño Cottolengo como un auténtico proyecto de inclusión social, con la profunda convicción que no podía haber personas desechables, ni vidas sobrantes.

Siguiendo la huella de Don Orione

Siguiendo la huella de Don Orione

Una recorrida desde el Desembarcadero y el Museo del Inmigrante de Buenos Aires, hasta la Casa de María en Victoria... El Hno. Jorge Silanes encabezó un recorrido por los lugares icónicos en donde nuestro Padre Fundador dió sus primeros pasos en Argentina. 

¿Qué son todas las tinieblas, frente a la luz de esta noche de Navidad?

¿Qué son todas las tinieblas, frente a la luz de esta noche de Navidad?

Fragmento de la carta "Regalo de Navidad" escrita por Don Orione en 1920. Aquí, la contemplación de la Navidad se hace poesía.

Juan Jose Di Meglio, un amigo de Don Orione

Juan Jose Di Meglio, un amigo de Don Orione

Con tristeza despedimos a “Juanjo” Di Meglio; una gran persona que supo ser amigo, padre y guía de muchos. "Hay que confiar en la Divina Providencia" repetía Juanjo, y realmente creyó y confió siempre en ella.


"¡Seamos Providencia!"

Hay muchas maneras de sumarse a Don Orione.
Elegí la tuya, y sumate ahora.

 

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“Vengan a ayudarme y les haremos un gran bien a las almas”

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“Vengan a ayudarme y les haremos un gran bien a las almas”

 

Hacia la celebración de los 100 años de la llegada de Don Orione y los primeros misioneros orionitas a la Argentina y el Uruguay, compartimos el último artículo de la serie que nos trae al presente nuestros orígenes como Familia Orionita en esta parte del mundo.

Por Prof. Fernanda Coronel, Grupo de Estudios Orionitas (GEO)
Tercera entrega

 

vengan a ayudarme y les haremos un gran bien a las almas

 

Tendrá mañana la ciudad de Buenos Aires la dicha de recibir una visita que será memorable para la vida de la beneficencia cristiana. El sacerdote Luis Orione, fundador de la Pequeña Obra de la Divina Providencia, padre de los niños huérfanos y desamparados, llega mañana a la República Argentina, para conocer de cerca nuestro país, a nuestros niños pobres, a los que no tienen un protector, un maestro, un amigo que les instruya...1”

No sabemos quien fue el periodista que describió tan bien al sacerdote en el artículo del 12 de noviembre de 1921, en el diario católico “El Pueblo”. Y aunque anunció que venía a conocer a nuestra Argentina, le faltó decir que aquí se sentiría en su casa y que nuestro país llegaría a ser la tierra de su corazón.
El domingo 13 de noviembre, al atardecer, Don Orione desembarca en el puerto de Buenos Aires. Llegaba un hombre bueno, de 49 años de edad, una persona que no sabía ir por la vida sin hacer la voluntad de Dios. Un sacerdote sencillo, alegre, con sus sueños de juventud intactos. Ese sacerdote será el padre de los “pequeños”, de los desamparados, de los huérfanos de esos años... Y de los de hoy.
Sí, Don Orione, ese hombre noble e incansable, el cura de sotana negra gastada en el servicio, llegaba para enseñarnos que donde parece que nada puede lograrse, con la Providencia y de la mano de la Virgen María es posible. Que el lugar donde nadie quiere estar, se puede transformar en el hogar perfecto para los que decidieron ayudar a Jesús a cargar su cruz. La cruz que nos recuerda que somos uno y nos enseña que el dolor de mi hermano es también el mío.

 

Sembrar donde nadie quiere ir

En cuanto llegó a la Argentina, Don Orione hizo dos cosas que hablan de su carisma y de nuestra misión hoy: ofrecer toda su vida y sus obras a la Virgen y hacerse cargo de los lugares más difíciles.
Recordemos que viene invitado para predicar en la peregrinación de los italianos a Luján, pero su barco llega retrasado. Entonces la Virgen de la Guardia lo sorprende esperándolo en una iglesia abandonada, en Victoria, a las afueras de Buenos Aires. Unos días después, el 16 de noviembre, llega a Luján para rezar a la Patrona de la Argentina y poner todo a sus pies.
Es decir, llega por María, lo recibe María y va al encuentro de María. No se entiende a Don Orione sin su amor a la Virgen. El mismo Don Orione no concebía vivir sin la Madre de Dios como su guía y protectora. Por eso iba por la vida con la confianza de aquel que sabe que tiene una Madre incondicional, que no abandona nunca a sus hijos.
Aquel 16 de noviembre de 1921, Don Orione visitó por primera vez el Santuario de Luján y ese mismo día le escribía al Dr. Caratti, quien estaba vinculado al diario “El Pueblo”: “…ayer estuve en La Plata y esta mañana a los pies de N. S. de Luján, la amabilísima Madre, en cuyas manos me he vuelto a poner una vez más, a mí mismo y la causa de los huérfanos”.2 Al día siguiente, Don Orione le escribió a Mons. Grassi, obispo de Tortona: “Estuve en el Santuario de Luján y le mando un simple recuerdo con amor de hijo. He puesto mi vida en el corazón de Jesús Crucificado, y no querría nunca dejar de darla por la Santa Madre Iglesia y los huérfanos: estos son mis grandes amores, por la divina gracia”.3
Luego, Don Orione visitó el Santuario de Luján por segunda vez, pocos días más tarde, el 29 de noviembre. Durante su segunda visita a la Basílica le envió al P. Enrique Contardi una estampa de la Virgen de Luján invitándolo a venir desde Italia para trabajar a su lado. En la estampita escribió: “Buenos Aires, 20 de noviembre de 1921. Almas y Almas. Querida Virgen de Luján, que me has visto a tus pies, ve y toma a mi querido P. Enrique y tráemelo aquí”. Luego de leerla el P. Contardi entendió y dijo: “Y bien, partiremos cuanto antes”.4
Realmente el hombre que desembarcó en Argentina era un cura creativo y espontáneo, que tenía tatuada en su corazón la marca sagrada de la caridad. Pero, sobre todo, el hombre que pisó suelo argentino hace casi 100 años, era un Padre. Por eso, junto con la iglesia de Victoria le ofrecieron la atención de una institución estatal complicada y difícil, que albergaba a más de 700 varones de entre 7 a 20 años, todos con problemas familiares, dificultades de conducta, algunos incluso ya tenían condena de la justicia. Y sobre todo la condena social: eran chicos que ya “no valían la pena” para algunos.
Don Orione acepta hacerse cargo de la “Colonia Nacional de Varones Ricardo Gutiérrez”, en Marcos Paz –a las afueras de la ciudad de Buenos Aires– a la que describe como un lugar del dolor. Cuenta como los chicos son huérfanos o abandonados, no están bautizados, nadie reza con ellos ni para Navidad. No se ha logrado que un sacerdote ingrese y sea aceptado. Pero Don Orione exclama lleno de esperanza “es la mano de María la que llevó a obtener hasta el apoyo del mismo Presidente de la Nación, y con toda libertad de acción para la enseñanza y la práctica de la vida cristiana”.5
Fueron años muy difíciles los vividos en la casa de Marcos Paz. Pero se lograron pequeños milagros cotidianos: se celebraron confirmaciones, se rezaba con los más pequeños el rosario cada noche y los niños pedían confesarse. Era un gran desafío porque las autoridades de la colonia entendían la educación de una manera muy diferente a la de nuestros primeros misioneros orionitas. Y esas contradicciones no ayudan en la conducción de la casa y el crecimiento de los muchachos.
Los misioneros orionitas hacían todos los sacrificios y esfuerzos posibles para servir como capellanes incansables, aunque no faltaron días en que la tristeza y la preocupación los invadía. No obstante, en 1927 los orionitas deberán dejar esta casa y Don Orione sufrirá mucho esta decisión desde Italia. Pero como un buen Padre respetó la decisión de sus hijos.
En diciembre de 1921, a poco más de un mes de su llegada, parte para Brasil, pero no tardará mucho en volver. En efecto, el 6 de febrero de 1922 Don Orione regresa a la Argentina desde Rio de Janeiro, acompañando a los sacerdotes Zanocchi, Montagna y Contardi, y a los seminaristas Castagnetti y J. Dondero. Permanecerá en nuestro país durante tres meses. El 11 de febrero toma posesión oficialmente de la casa y templo de Victoria.
Fue una fecha no casual, un día especialmente elegido por la fiesta de Nuestra Señora de Lourdes. Don Orione lleno de alegría dirá que fue un día hermoso porque pudo dar la bendición eucarística con una custodia que llegó de providencia. Sabía que Victoria era un pueblo de ferroviarios, por lo tanto su gente no era estable, había mucha indiferencia y los padres llegaban a quitar las medallitas de las manos de sus hijos que las recibían con alegría. En la Misa de los domingos no asistían más de 50 personas...
Sin embargo, las dificultades no asustaron a Don Orione: la caridad de Cristo no lo dejaba descansar ni tener miedo. Don Orione es aquél del que un día alguien dijo: “¡O es un loco o es un santo!”. 6
El 13 de mayo regresa a Brasil, dejando establecidas en nuestro país dos comunidades: Victoria y Marcos Paz. El 18 de junio se embarca desde Río de Janeiro rumbo a Génova. Llegará a Italia el 4 de julio de 1922. Y aunque pensó regresar antes, volverá a su querida Argentina recién 12 años más tarde, en 1934.

 

Los campos difíciles del presente

Aunque ya pasaron muchos años, la Argentina de hoy también tiene sus barrios abandonados y difíciles. Hoy también somos “inestables”, no porque vayamos de un lugar a otro como los ferroviarios de principios del siglo XX, sino por la incertidumbre y la fragilidad de estos tiempos.
También nuestros niños y jóvenes tienen problemas familiares y están necesitados de contención. Tienen otras orfandades y algunos sufren pobrezas que no se solucionan solo con un plato de comida, pero sí con un hogar, con una familia grande, con una oportunidad, con fe. Por eso las palabras de Don Orione escritas en la carta del 1º de diciembre de 1921 a todos los suyos que estaban en Italia, también se dirigen a los orionitas de la Argentina de hoy:
“¡Ánimo, queridos hijos míos, vengan a ayudarme y haremos un gran bien a las almas!”. 7
Nuestra respuesta hará que cien años después Don Orione siga desembarcando en aquellos lugares donde la Virgen, como mamá atenta y amorosa, nos lleve. Ella sabrá donde hacemos falta.
Este tiempo, que es nuestro tiempo, nos llama a dejar nuestro corazón en esta Argentina que necesita más que nunca el soplo vivificador de la caridad de los orionitas. ¡Ave María y adelante Argentina! 

 

 

1- Diario, “El Pueblo”, 12.11.1921, citado en: Giustozzi, Enzo, Don Orione y América Latina (inédito), nota 121
2- Don Orione, Scritti 74,
3- 88. Mela, F., Silanes, J. D., “Estuve en el Santuario de Luján…”. El amor y la devoción de San Luis Orione a la Virgen de Luján, Buenos Aires, PODP, 2014, pág. 3 (Scritti 45, 172).
4- Ibídem..
5 - Carta al P. Dondero, diciembre de 1921 (Scritti 29, 52), citado en: Giutozzi, op. cit. El entonces presidente era Hipólito Irigoyen, que concluía su primer mandato en 1922.
6- Pequeña Obra de la Divina Providencia, Don Luis Orione y el terremoto “Calabro-Mesinés” Año 1908, libro 5, Buenos Aires, pág. 71.
7- Scritti 52, 81, citado en: Giustozzi, op. cit.

vengan a ayudarme y les haremos un gran bien a las almas

¡Ave María y adelante!

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¡Ave María y adelante!

 

La Familia Carismática se apronta para celebrar el centenario de la llegada de Don Orione a Argentina y Uruguay en el año 2021. En este camino, es providencial un Año Mariano Nacional que nos prepara al centenario, con María siempre “primeriando” a Don Orione, como diría el Papa Francisco.

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Por Prof. Fernanda Coronel, Grupo de Estudios Orionitas (GEO)
Cuarta entrega

 

Ave Maria y adelante

 

Seguro que cuando Don Orione preparó sus pocas pertenencias para subir al barco que lo traería a América Latina, preparó sobre todo su corazón misionero. Y como hijo fiel de la Virgen María, a los pies de la Madre de Dios encomendó su partida.

Todos sus comienzos, decisiones e iniciativas las hacía bajo su amparo y guía. Por eso el “¡Ave María y adelante!” para Él y para nosotros es la oración, ayer y hoy, con la que celebramos nuestra identidad como familia dentro de la Iglesia. ¡Tantas veces repetimos los orionitas esta oración! Porque no es solo una frase, una manera de despedirnos o un eslógan. Para los orionitas “¡Ave María y adelante!” es la oración más alegre que aprendimos a rezar de la mano de Don Orione. Al “¡Ave María y adelante!” los orionitas lo decimos, lo gritamos, lo vivimos, lo sentimos, lo anhelamos, lo prometemos, lo esperamos. Vivimos con un ave María en los labios y en el corazón.
Adelante

Luis Orione tomó esta frase del P. Ludovico de Casoria , pero seguramente que el ave María y adelante en su vida nació mucho antes. Tal vez viene de cuando siendo un niño se escapó de su casa corriendo para ir a una gruta abandonada y asombrado por la soledad de la Madre, se arrodilló y le confió su sueño de ser sacerdote y le prometió reconstruir su gruta. Cuando se puso de pie se marchó con el ave María y adelante en el corazón.
Seguro que luego lo sintió en su alma y en sus sueños cuando un 8 de diciembre de 1886, fiesta de la Inmaculada Concepción, con 14 años, consagró a María Santísima su castidad.
Tal vez Don Orione no decía esta frase completa. Él decía la primera parte “ave María….” y Ella le contestaba como toda Madre conmovida de amor por su hijo… “¡Adelante!”. Adelante mi niño, yo siempre te cuidaré. Adelante hijo, siempre estaré a tu lado. Adelante, siempre te voy a amar.
María, en algunas ocasiones, a este “adelante” lo decía con palabras, con gestos, con sueños. Como el día en que cerraron el oratorio de aquel joven de 20 años que llorando fue a llamarla y decirle con el alma rota su ave María…. Y ella lo hizo dormir y le contó un sueño donde su manto azul se hacía gigante y curaba su alma y la de miles con su ternura. Se despertó ese hijo colmado de amor, de consuelo, de esperanza y escuchó el “adelante”… que nunca olvidaría.
Otras veces lo dicen juntos, como cuando una mamá canta con su hijo. Y a ese canto de alegría y confianza infinita se suman miles de corazones que aprenden a amar y confiar. Por eso el ave María suena tan fuerte en cada casa orionita y en el mundo entero. Porque es la “canción” de nuestra familia.

Desde lejos hasta hoy

Los alumnos del primer colegio fundado por Luis Orione en 1893 recuerdan con mucho cariño un gesto que aprendieron de él, que a su vez lo aprendió de Don Bosco. Cuando necesitaban alguna gracia iban a la Virgen y le tiraban del manto, como hacen los niños con su mamá. Con esa pureza de corazón se dice el ave María. Con esa confianza y cercanía, llamamos a nuestra Madre y le regalamos esa oración.
Los jóvenes de aquel Colegio Santa Clara también cuentan que cada mañana Luis Orione los iba a despertar y rezaban juntos las tres Avemarías. Y así el ¡ave María y adelante! era el buen día cotidiano, que hacía tener la fortaleza y la alegría para vivir.
Tal vez por este testimonio diario de amor a María, cuando vieron la imagen de la Virgen de los Dolores que les donaron para el Colegio se estremecieron al advertir que tenía una espada traspasando su corazón. Y con amor orionita se dijeron “¿cómo es que tenemos una estatua de la Virgen con una espada en su corazón? No queremos que tenga una espada en el pecho. ¡Nunca más la Virgen esté entre nosotros llena de dolor!”. Y le sacaron la espada y la quemaron. Entonces Don Orione les dijo, conmovido como un padre orgulloso de sus hijos y con ternura y sabiduría maternal: “No es suficiente quemar la espada, no tienen que pecar más…”.
Luego le pusieron un corazón de plata que hasta hoy la Virgen lo tiene feliz en su pecho. Los orionitas podemos ir a tirar de su manto y decirle ave María y adelante. Corazón de plata que sigue brillando con las obras de amor de los miles y miles de jóvenes orionitas, que con sus vidas adornan de amor a la Madre que les enseñó a amar Don Orione.
Y qué decir de cuando la Virgen nos escucha rezar el Rosario: el cielo se llena de la más dulce oración. Esa melodía que la voz de los hijos le cantan con amor a su Madre. Cada Ave María hace sonreír a Mamá y hace crecer una flor en los jardines del corazón. Y el azul del cielo se enciende de estrellas por cada Ave María que rezamos por los demás, para que quien está en la oscuridad del dolor sienta la luz del amor de la Madre que nunca abandona.
“Sepan, mis queridos jóvenes, que cada vez que decimos un ‘Avemaría’, se enciende en el cielo una estrella y brilla en honor a la Virgen… estrellas que iluminarán nuestro camino al cielo.
Y que cada día y cada hora de nuestra vida y cada batalla del corazón estén señalados y sellados por nuestra plegaria: ¡Ave, María!...
¡Jóvenes, ave María siempre!
¡Ave María y adelante! ¡Ave María hasta llegar al cielo!”. 1

Para seguir caminando

El “Ave María y adelante”, entonces, es la manera de caminar cada día, con perseverancia, siempre avanzando, siempre con esperanza, un paso a la vez. Para los orionitas el amor a María no es una devoción ocasional, es nuestro oxígeno de cada día, porque de su mano llegamos a Jesús.
“Y nosotros vamos a Jesús por María. Los pastores buscaron a Jesús y lo encontraron en los brazos de María, los Magos vinieron desde regiones lejanas para buscar al Mesías y lo adoraron en los brazos de María. Y nosotros, hijos míos, nosotros, pobres pecadores, ¿dónde encontraremos nosotros ahora y siempre a Jesús? Lo reencontramos y lo adoraremos entre los brazos y en el corazón de María”. 2
El propio Don Orione nos explica el “¡Ave María y adelante!” en una de sus cartas:
“La Madre celestial, cuando nosotros estamos desalentados espiritualmente, cuando nos parece imposible continuar, nos acerca a su materno corazón, nos levanta la cabeza cansada con la mano izquierda y nos estrecha fuertemente con la mano derecha… cuando todo nos pesa, todo parece difícil, nos parece no poder continuar más, no nos sale bien nada bueno… estamos cansados hasta del bien, sabemos que es una tentación, pero sucede. Entonces la Madre de Dios y Madre nuestra, que nos tiene junto a ella, nos quiere acercar a ella para darnos ánimo: nos estrecha junto a su corazón, nos levanta el rostro y, mirándonos a los ojos, nos dice que no debemos desanimarnos. La Virgen nos dice: “No te fijes en ti mismo, sino mira hacia mí, estás conmigo, caminas conmigo, trabajas conmigo, no debes temer, debes caminar sin temor, sin tristezas; estoy yo contigo; debes solamente ir adelante… con confianza, porque Dios a nadie entristece; Él solo estimula y empuja hacia el bien, pero en la paz interior, en el arrepentimiento, si se ha sido débil en el bien, pero con confianza, no con tristeza. Considerémonos también nosotros como niños y pongámonos en los brazos de la Virgen, cada día, siempre, pero especialmente cuando nos parece que las cosas van mal… Pongámonos en el corazón de la Virgen en el lugar del niño Jesús, y digámosle que ahora debe sostenernos a nosotros como lo sostenía a él… Cuando la madre sostiene al hijo, él se siente seguro. Así también nosotros, con la Virgen al lado no tenemos ya motivo para temer y para angustiarnos. Con ella caminaremos seguros...”.3
Ahora es tiempo de decir con la vida entera el ¡ave María y adelante! En este Año Mariano Nacional, María nos acompaña para celebrar el centenario de la llegada de Don Orione a nuestras tierras. Por eso no dejemos de invocar a María, de llamar a Mamá, de dejarnos abrazar por Ella. Y en los días de sol y de sonrisas, en los días de frío y lágrimas, entre tus amigos y familia, entre los que no te quieran, entre los más frágiles y vulnerables, siempre, siempre digamos con toda el alma, llenos de confianza, como solo un orionita sabe decirlo: “¡Ave María y adelante!”.

 

1- Escrito dirigido a los jóvenes alumnos de los Institutos de la Obra, mayo de 1923, “La Leyenda de Fray ave María”, en: Don Orione, Un Profeta de nuestro tiempo, Buenos Aires, San Pablo, 1998, 65-66.

2- Carta desde el Santuario de Itatí, Corrientes, Argentina, 27 de junio de 1937, “La gran Madre que nunca muere”, en: Don Orione, Un Profeta de nuestro tiempo, Buenos Aires, San Pablo, 1998, 121-122.

3- Carta “El abrazo de María”, en: Luis Orione, Acción y Contemplación, Madrid, Ciudad Nueva, 1989, 95-96.

Ave Maria y adelante 2

Encuentro de la familia Orionita, inicio de los festejos del Centenario en Argentina

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¡Encuentro de la familia Orionita, inicio de los festejos del Centenario en Argentina

 

Los días 21 y 22 de noviembre se llevó a cabo el Encuentro de la Familia Orionita de Argentina, "100 años, profetas de la caridad antes los nuevos desafíos."

 

Encuentro de la familia Orionita inicio de los festejos del Centenario en Argentina

 

En esta oportunidad y debido a la pandemia se llevó cabo en modalidad virtual a través de la plataforma Zoom y transmisión en simultáneo por los canales de YouTube de la EFO de Buenos Aires y Facebook del MLO. Este Encuentro dio inicio a los festejos del Centenario de la llegada de Don Orione a la Argentina (1921-2021)

Para lograr una mayor participación de todas las comunidades del país, en la semana previa, entre el 13 y el 19 de noviembre, se presentaron en una media hora videos y testimonios de 24 comunidades de Argentina. También se presentaron las experiencias formativas de la Escuela de Formación Orionita y la Escuela de Fuego. Todas las noches las transmisiones en directo fueron seguidas por una gran cantidad de personas. Todos los videos presentados pueden verse en el canal de YouTube y en Facebook.

La noche previa al Encuentro, el viernes 20, el Padre Eldo Musso, asistente espiritual del MLO, hizo una reflexión sobre la solemnidad litúrgica del día, la Madre de la Divina Providencia, patrona de la Congregación, recordó también un nuevo aniversario de la aprobación canónica del MLO y con gran alegría compartió la noticia de que ese mismo día en la Ciudad del Vaticano se firmó la aprobación canónica del Instituto Secular Orionino. A continuación se presentaron videos llegados desde Uruguay y Chile y los saludos grabados del Superior General P. Tarcisio Vieira y de la Madre María Mabel Spagnuolo. Para finalizar esta noche previa se presentó la Secretaría operativa de Argentina con un breve repaso de todo lo que se trabajó en este año 2020.

El día sabado 22 se inició el Encuentro con la bienvenida a cargo de Silvia Petrossi, Coordinadora territorial de Argentina y de Ana María Giménez, Vice Coordinadora territorial. A continuación se tuvo en breve diálogo en vivo con al Coordinadora general del MLO Armanda Sano.

La oración inicial a través de un video, estuvo a cargo de la Hna. María Mónica Molina, asistente espiritual de Argentina.

La tarde continuó con una charla a cargo de Gabriela Bermúdez, Fernanda Coronel y Juan Javier Vignola, con el aporte del Hno. Jorge Silanes. La conferencia llevó por título: “Orionitas nueva temporada… 100 años después”. En esa charla se recordaron los orígenes de Don Orione en Tortona, su viaje a América Latina, las primeras obras en Argentina, dejando también pistas para el compromiso carismático de los próximos años. Seguidamente se hizo un trabajo en grupos y una puesta en común sobre los nuevos desafíos que se nos presentan para el futuro.

Para finalizar la tarde María Silvia García y Claudia Couceiro hicieron una reflexión con un video y canciones y el P. Eldo Musso impartió la bendición final con la imagen de la Virgen.

Del Encuentro participaron alrededor de 180 personas entre laicos y religiosos de Argentina, Paraguay, Uruguay, Chile y Brasil entre quienes lo hicieron en directo por Zoom y quienes siguieron la transmisión por YouTube y Facebook.

El Encuentro concluyó el día domingo 22 con la celebración de la Santa Misa presidida por el Superior Provincial P. Gustavo Aime y transmitida en directo desde el Santuario del Cottolengo de Claypole.

Este evento significó un gran esfuerzo y un desafío para poder organizarlo en forma virtual. Agradecemos a todos quienes lo hicieron posible, a todas las comunidades que enviaron sus videos y sus testimonios, a todos quienes participaron en directo. En estos momentos tan difíciles para la humanidad toda, significó una oportunidad para orar, reflexionar, compartir experiencias y poder vernos aunque sea a través de la pantalla del computador. Gracias a todos!!!

Ave María y adelante!!!!

 

Video completo del Encuentro

Videos y testimonios de las Comunidades

Santa Misa presidida por el Superior Provincial P. Gustavo Aime

 

Camino a los 100 años de la primera llegada de Don Orione a América Latina

El 13 de noviembre de 2021 se cumplen los 100 años de la llegada de Don Orione a nuestro país. Es un gran motivo de acción de gracias de toda la Familia Orionita.

Compartimos con ustedes el camino de la preparación, el mensaje que nos guiará en la celebración y lecturas para reflexionar sobre los nuevos desafíos que debemos asumir como profetas de la caridad en el siglo veintiuno.

 

INFO: mlo.donorione.org/

Camino a los 100 años de la primera llegada de Don Orione a América Latina

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Camino a los 100 años de la primera llegada de Don Orione a América Latina

 

El 13 de noviembre de 2021 se cumplen los 100 años de la llegada de Don Orione a nuestro país. Es un gran motivo de acción de gracias de toda la Familia Orionita.

Compartimos con ustedes el camino de la preparación, el mensaje que nos guiará en la celebración y lecturas para reflexionar sobre los nuevos desafíos que debemos asumir como profetas de la caridad en el siglo veintiuno.

 

 
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