La postura de la Iglesia Cat贸lica Argentina

Con motivo de la aprobaci贸n por el Congreso de la Naci贸n de las leyes de Muerte Digna e Identidad de G茅nero, la Comisi贸n Ejecutiva de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA) difundi贸 -con fecha 16 de mayo- una declaraci贸n para 鈥渆xpresar, especialmente a nuestros fieles pero tambi茅n a la opini贸n p煤blica鈥, el pensamiento institucional de la Iglesia frente a ambas leyes.
En lo que respecta a la denominada Ley de Muerte Digna, la CEA se帽al贸: 鈥淐reemos que se ha avanzado en aspectos referidos a la proporcionalidad de los medios a utilizar en enfermos terminales, que eviten un encarnizamiento terap茅utico. Mantener una vida con medios artificiales no siempre es moralmente obligatorio. Es destacable, tambi茅n, la importancia dada a la voluntad del paciente y de sus familiares, como parte de los derechos personal铆simos del enfermo. El rechazo de estos medios artificiales no s贸lo es v谩lido, puede ser recomendable. Valoramos, por otra parte, la prohibici贸n de la eutanasia鈥.
Pese a esta valoraci贸n positiva de la nueva ley, las autoridades eclesiales marcaron un punto de discordancia: 鈥淟amentamos, sin embargo, que entre estos medios se haya incluido el posible rechazo de la 鈥榟idrataci贸n y alimentaci贸n鈥, como si fueran medios desproporcionados, siendo, por el contrario, un acto humanitario que hace a una muerte digna. Su privaci贸n, en cambio, ser铆a una eutanasia pasiva.鈥
Por 煤ltimo, el comunicado de la CEA destaca la importancia de que se respete el derecho a la objeci贸n de conciencia 鈥渄e quienes vean afectadas sus sinceras y profundas convicciones 茅ticas por la obligaci贸n de aplicar estas leyes鈥.
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Nuevo paradigma para los profesionales de la medicina

Desde Hip贸crates, la medicina tuvo en cuenta hacer el bien al paciente, lo que llamamos el principio de beneficencia, pero las decisiones quedaban reservadas s贸lo a los m茅dicos (medicina paternalista). A partir de la d茅cada del 鈥70 se comienza a hablar del principio de no maleficencia, es decir, no perjudicar a los pacientes con los recursos tecnol贸gicos cada vez m谩s avanzados.
El otro gran cambio en la relaci贸n m茅dico-paciente es que 茅ste tiene el derecho de participar en proceso terap茅utico consintiendo o no con determinados tratamientos ofrecidos que puedan influir en su calidad de vida. Este principio de autonom铆a del paciente no debe absolutizarse, por lo que debe ponerse en pr谩ctica el respeto y di谩logo entre pacientes, familiares y m茅dicos con el apoyo y asesoramiento, llegado el caso, de los Comit茅s de 脡tica de las instituciones.
En cualquier circunstancia, el mejor y el peor medicamento que posee un m茅dico seguir谩n siendo su palabra, su actitud y la contenci贸n que logre con sus pacientes y familiares. No debemos olvidar que estamos siempre ante experiencias vitales intransferibles como son la salud y la enfermedad, la vida y la muerte.
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Otras Notas Destacadas
El valor del acompa帽amiento y la compasi贸n
Por Alejandro Bianco*
Publicado en edici贸n N潞55 de Revista Don Orione / Julio 2012

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El pasado 15 de junio conocimos la noticia de la muerte de Camila, la nena que durante sus 3 a帽os de vida estuvo internada en estado vegetativo irreversible y con asistencia externa para mantener sus signos vitales. Al enterarnos a trav茅s de los medios de comunicaci贸n, seguramente a muchos nos habr谩 resultado inevitable recordar que apenas un mes antes -exactamente el 9 de mayo- el Congreso de la Naci贸n sancionaba la Ley N潞 26.742, com煤nmente conocida como 鈥渓ey de muerte digna鈥.
El tema marca un cambio trascendente en nuestro pa铆s tanto en lo que se refiere a los derechos individuales como en la pr谩ctica de la medicina, poniendo en la agenda social la necesidad de la reflexi贸n acerca del funcionamiento del sistema de salud y la 茅tica profesional de prestadores (tanto p煤blicos como privados) y el rol de los m茅dicos, e invit谩ndonos como sociedad a pensar sobre una cuesti贸n que los aires de nuestra 茅poca intentan ocultar de diferentes maneras: la muerte como una experiencia ineludible de la vida.
Acompa帽amiento y dignidad
En primer lugar debi茅ramos aclarar un concepto respecto al nombre dado a la nueva normativa. La expresi贸n 鈥渕uerte digna鈥 es ciertamente ambigua porque el adjetivo 鈥渄igno鈥 califica a la muerte. Ser铆a m谩s apropiado utilizar la expresi贸n 鈥渕orir dignamente鈥, ya que la dignidad se refiere a la persona. Morir dignamente ser铆a recorrer, con el derecho inalienable de la dignidad y la autonom铆a personal, el proceso de morir. Y hablamos del proceso de morir porque en muchas situaciones la muerte se presenta como proceso, es decir como sucesi贸n de hechos en el tiempo m谩s que como momento puntual.
Es el caso de los llamados estados terminales, es decir, aquellas situaciones m茅dicas en las cuales se constata lo irreversible o intratable de una enfermedad que conducir谩 inexorablemente al fallecimiento a煤n cuando este no sea inminente. Y este es el punto: entre el diagn贸stico de irreversibilidad del proceso biol贸gico y el momento de la muerte puede haber un lapso m谩s o menos prolongado que exige toma de decisiones y -sobre todo- acompa帽amiento y cercan铆a.
La nueva norma es una modificaci贸n de la Ley N掳 26.529 que estableci贸 los derechos del paciente en su relaci贸n con los profesionales e instituciones de la salud y que fuera sancionada en 2009 por el Congreso de la Naci贸n.
La ley se centra en algunas cuestiones decisivas cuando un paciente, su familia, sus m茅dicos y el sistema de salud en general, se enfrentan ante la situaci贸n de una enfermedad terminal.
Para resumir y facilitar la comprensi贸n diremos que estas cuestiones son: el rechazo o la abstenci贸n de utilizar recursos m茅dicos exagerados o desproporcionados; el rechazo al extremo contrario, esto es la aceleraci贸n irresponsable de la muerte; la utilizaci贸n de recursos paliativos apropiados; y el derecho del paciente de recibir y la obligatoriedad de los profesiones de dar toda la informaci贸n relacionada con el diagn贸stico de la enfermedad, las terap茅uticas a emplear, los beneficios buscados, los riesgos y las alternativas que existen, que se conoce como consentimiento informado. Por 煤ltimo la ley prev茅 el derecho de toda persona a dar directivas anticipadas sobre su salud y los tratamientos a los que pueda ser sometido, expresadas ante escribano o instancia judicial competente.
La mirada acariciante de la compasi贸n
驴En qu茅 nos interpela de manera particular la nueva ley a quienes seguimos a Jes煤s de Nazaret? Es particularmente importante para los cristianos porque tenemos un camino marcado en las ense帽anzas y la pr谩ctica de Jes煤s que fue, precisamente, acercarse al sufriente y al necesitado porque es all铆, cuando la fragilidad y la vulnerabilidad de la persona se pone m谩s de manifiesto, donde su dignidad se hace m谩s patente y se exige su respeto incondicional.
La praxis y la ense帽anza de Jes煤s nos llaman centralmente a compadecernos de aquel que sufre. Por esto es preciso reflexionar con qu茅 m铆stica y actitud nos acercamos al sufriente / doliente. Todos estamos convencidos de lo bueno de la ayuda y la solidaridad, pero no siempre nos damos cuenta de que -en ocasiones- es insuficiente para acercarse al sufrimiento concreto del pr贸jimo.
Pensemos, entonces, en la par谩bola del buen samaritano. Jes煤s pone de manifiesto la ayuda solidaria del samaritano que cur贸 y pag贸 la estancia en la posada del herido, pero sobre todo alude a la compasi贸n, que implica acercamiento al que sufre, estableciendo una situaci贸n de empat铆a e igualdad, como instancia de superaci贸n humana a la mera ayuda solidaria.
Frente a la nueva ley, los cristianos nos enfrentamos ante el imperativo de acercarnos y compadecernos con el que sufre, como hizo Jes煤s. Tambi茅n somos herederos y hacedores en el d铆a a d铆a de esa constante en la vida de nuestro padre Don Orione, como es su actitud compasiva y la cercan铆a ante cualquier tipo de dolor.
El miedo a la eutanasia
Puede existir cierto temor en algunas personas y en algunos 谩mbitos sobre todo confesionales cuando se tocan estos temas, por el rechazo que genera la palabra 鈥渆utanasia鈥. 鈥淓u-tanasia鈥 signific贸 originariamente, como es sabido, 鈥渂uena muerte鈥. Despu茅s pas贸 a tener un sentido peyorativo, us谩ndose para designar -y de all铆 los temores fundados por la sanci贸n de estas leyes- a homicidios por compasi贸n en enfermos terminales o incluso con ancianos y personas con capacidades diferentes, genocidios racistas, uso de analg茅sicos o anest茅sicos en situaciones en las que no hay una debida indicaci贸n, omisiones irresponsables de tratamiento -a veces- por sospechas puestas en el costo de los mismos y otras actuaciones injustas contra la dignidad y autonom铆a de los pacientes.
En los manuales de 茅tica que tratan de aclarar las confusiones existentes en torno a la eutanasia es corriente encontrar las precisiones siguientes. Se suele reservar el t茅rmino eutanasia para aquellas acciones que por s铆 mismas o en la intenci贸n de una persona son causa de la muerte con la finalidad de suprimir el dolor. Se ha llamado dista颅nasia al extremo opuesto: usar al m谩ximo los recursos terap茅uticos de que disponemos, aun cuando ya no tenga sentido hacerlo. Al t茅rmino medio entre estos dos extremos se le ha llamado ortotanasia.
Pero m谩s all谩 de hacer elucubraciones sobre estos t茅rminos, lo importante es focalizarse en lo fundamental: ante una situaci贸n terminal, m茅dica y 茅ticamente compleja y conflictiva, la pregunta clave es: 驴se respeta en las decisiones m茅dicas y terap茅uticas que se toman, la autonom铆a y dignidad de la persona paciente? 驴Se hace un uso responsable de los recursos terap茅uticos y tecnol贸gicos de soporte vital que hoy sabemos pueden prolongar la vida o se abusa de ellos prolongando innecesariamente el proceso de morir?
Es preciso remarcar que la nueva ley habla de ayudar a un paciente en el proceso de morir y no para morir. Desde el punto de vista m茅dico esto significa, en primer t茅rmino, evitar la obstinaci贸n o encarnizamiento terap茅utico, utilizar la analgesia y la sedaci贸n apropiadas en tiempo y dosis suficientes para calmar el dolor. Si bien esto muchas veces puede, como efecto secundario, acelerar el proceso de morir, no se aplica la analgesia y la sedaci贸n para provocar la muerte sino para aliviar el sufrimiento en los 煤ltimos momentos.
Aprender a hablar de la muerte
Durante los meses que llev贸 el debate de la nueva ley se alzaron voces contrarias a la intromisi贸n del Estado en temas relacionados con la bio茅tica y que conllevan cuestiones de orden moral o religiosa, olvidando que el tema tiene que ver con la salud p煤blica y, por lo tanto, es facultada inalienable de los Estados tomar cartas en el asunto.
Cuando hablamos de salud p煤blica nos referimos a la utilizaci贸n de recursos y una estructuraci贸n de servicios que deben ser eficientes y equitativos. Esto nos involucra como ciudadanos y nos lleva a exigir el debate p煤blico, aunque no estemos acostumbrados a hablar abiertamente sobre la muerte y el sufrimiento.
Al mismo tiempo, es necesario promover el di谩logo y el intercambio de opiniones dentro de 谩mbitos como la familia, la escuela, las instituciones y las iglesias. 驴Por qu茅? La misma ley prev茅 en su art铆culo 11 la instrumentaci贸n de algunas normativas denominadas 鈥渢estamento vital鈥: la posibilidad de disponer de directivas anticipadas sobre la salud, la enfermedad y el consentimiento o no de determinados tratamientos m茅dicos.
Los psic贸logos, psicopedagogos, m茅dicos, educadores y especialistas en bio茅tica tienen toda una tarea para aportar herramientas que nos permitan sincerar la comunicaci贸n sobre el proceso de morir, incluso desde la infancia.
Se trata en definitiva, de una toma de conciencia que, sin anular el temor y la angustia, nos permita comprender el proceso de morir como parte del misterio de la vida.
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*M茅dico cirujano con 33 a帽os de ejercicio profesional. Actualmente es jefe de Unidad de Guardia del Hospital Ramos Mej铆a (Ciudad de Buenos Aires), donde tambi茅n forma parte del Servicio de Cirug铆a. Desde 1997 integra el Movimiento Laical Orionita (MLO), del cual sigue siendo uno de sus animadores en Argentina, a la vez que es uno de los cuatro miembros de la Secretar铆a General del MLO a nivel mundial.
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