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La
canonización desde Roma
Homilía
del Papa durante la Celebración de la canonización.
[En italiano]
1. "Mi paz os dejo" (Juan 14, 27). En el tiempo pascual,
escuchamos con frecuencia la promesa de Jesús a sus discípulos.
La paz verdadera es fruto de la victoria de Cristo sobre el poder
del mal, del pecado y de la muerte. Cuantos le siguen fielmente
se convierten en testigos y constructores de su paz.
Desde esta perspectiva, me complazco en contemplar
a los nuevos santos, que la Iglesia presenta hoy a la veneración
universal: Luigi Orione, Annibale Maria Di Francia, Josep Manyanet
y Vives, Nimatullah Kassab Al-Hardini, Paola Elisabetta Cerioli,
Gianna Beretta Molla.
2. "Hombres que han entregado su vida a la
causa de nuestro Señor Jesucristo" (Hechos 15, 26).
Estas palabras de los Hechos de los Apóstoles se pueden aplicar
a san Luigi Orione, hombre totalmente entregado a la causa de Cristo
y de su Reino. Sufrimientos físicos y morales, cansancio,
dificultades, incomprensiones y obstáculos de todo tipo,
marcaron su ministerio apostólico. "O se ama y se sirve
a Cristo, a la Iglesia, a las almas en la cruz y crucificados o
simplemente no se les ama", decía ("Escritos",
68, 81).
El corazón de este estratega de la caridad
no tuvo "fronteras porque fue dilatado por el amor de Cristo"
(ibídem 102,32). La pasión por Cristo fue el alma
de su vida intrépida, el empuje interior a un altruismo sin
reservas, el manantial siempre fresco de una esperanza indestructible.
Este humilde hijo de un empedrador proclama que
"sólo la caridad salvará al mundo" (ibídem,
62,13) y repite a todos que "la felicidad perfecta sólo
está en la perfecta entrega a Dios y a los hombres, a todos
los hombres" (ibídem).
3. "Si uno me ama, guardará mi Palabra"
(Juan 14, 23). Estas palabra evangélicas presentan el perfil
espiritual de Annibale Maria di Francia, a quien el amor del Señor
le llevó a dedicar toda su existencia al bien espiritual
del prójimo. En esta perspectiva, experimentó sobre
todo la urgencia de realizar el mandamiento evangélico: ""Rogate
ergo…" - Rogad, pues, al Dueño de la mies que
envíe obreros a su mies" (Mateo 9, 38).
A los Padres Rogacionistas y a las Hijas del Divino
Celo les dejó la tarea de entregarse con todas sus fuerzas
para que la oración por las vocaciones fuera "incesante
y universal". El padre Annibale Maria Di Francia dirige esta
misma invitación a los jóvenes de nuestro tiempo,
sintetizándola en su acostumbrada exhortación: "Enamoraos
de Jesucristo".
De esta providencial intuición ha surgido
en la Iglesia un gran movimiento de oración por las vocaciones.
Deseo de todo corazón que el ejemplo del padre Annibale Maria
Di Francia guíe y apoye también en nuestro tiempo
esta acción pastoral.
[En castellano]
4. "El Espíritu Santo, que enviará
el Padre en mi nombre, será quien os lo enseñe todo
y os vaya recordando todo lo que os he dicho" (Juan 14, 26).
Desde el principio el Paráclito ha suscitado hombres y mujeres
que han recordado y difundido la verdad revelada por Jesús.
Uno de éstos fue san José Manyanet, verdadero apóstol
de la familia. Inspirándose en la escuela de Nazaret, realizó
su proyecto de santidad personal y se dedicó, con entrega
heroica, a la misión que el Espíritu le confiaba.
Para ello fundó dos Congregaciones Religiosas. Un símbolo
visible de su anhelo apostólico es también el templo
de la Sagrada Familia de Barcelona.
[En catalán]
Que sant Josep Manyanet beneeixi totes les famílies i us
ajudi a portar els exemples de la Sagrada Família a les vostres
llars.
[ ¡Que San José Manyanet bendiga a
todas las familias y os ayude a llevar los ejemplos de la Sagrada
Familia a vuestros hogares!]
[En francés]
5. Hombre de oración, enamorado de la Eucaristía,
a la que le gustaba adorar durante largo tiempo, san Nimatullah
Kassab Al-Hardini es un ejemplo para los monjes de la Orden Libanesa
Maronita, así como para sus hermanos libaneses y para todos
los cristianos del mundo. Se entregó totalmente al Señor
con una vida de grandes renuncias, mostrando que el amor de Dios
es la única fuente de alegría y de felicidad para
el hombre. Se dedicó a buscar y a seguir a Cristo, su Maestro
y Señor.
Al acoger a sus hermanos, alivió y curó
muchas de las heridas de los corazones de sus contemporáneos,
testimoniándoles la misericordia de Dios. ¡Que su ejemplo
sirva para iluminar nuestro camino, para suscitar entre los jóvenes,
en particular, un auténtico deseo de Dios y de la santidad,
para anunciar a nuestro mundo a luz del Evangelio!
[En italiano]
6. "El ángel... me mostró la Ciudad Santa de
Jerusalén, que bajaba del cielo" (Apocalipsis 21, 10).
La espléndida imagen propuesta por el Apocalipsis de Juan
exalta la belleza y la fecundidad espiritual de la Iglesia, la nueva
Jerusalén. De esta fecundidad espiritual es singular testigo
Paola Elisabetta Cerioli, cuya existencia fue fecunda en frutos
de bien.
Al contemplar a la Sagrada Familia, Paola Elisabetta
intuyó que los lazos de parentela son sostenidos y cimentados
cuando se comparten los valores de la fe y de la cultura cristiana.
Para difundir estos valores, la nueva santa fundó el Instituto
de la Sagrada Familia. Estaba convencida de que los hijos, para
crecer con seguridad y fuerza, tienen necesidad de una familia sana
y unida, generosa y estable. Que Dios ayude a las familia cristianas
a acoger y testimoniar en toda circunstancia el amor de Dios misericordioso.
7. Gianna Beretta Molla fue sencilla pero particularmente
significativa mensajera del amor divino. Pocos días antes
de su boda, en una carta al futuro marido, escribía: "El
amor es el sentimiento más bello que el Señor ha puesto
en el espíritu de los hombres".
Siguiendo el ejemplo de Cristo, que "habiendo
amado a los suyos... los amó hasta el extremo" (Juan
13, 1), esta santa madre de familia fue heroicamente fiel al compromiso
asumido el día de la celebración de su matrimonio.
El sacrificio extremo que selló su vida testimonia cómo
sólo quien tiene el valor para entregarse totalmente a Dios
y a los hermanos se realiza personalmente.
¡Que nuestra época redescubra, a través
del ejemplo de Gianna Beretta Molla, la belleza pura, casta y fecunda
del amor conyugal, vivido como respuesta a la llamada divina!
8. "No se turbe vuestro corazón ni se
acobarde" (Juan 14, 27). Las vicisitudes terrenas de estos
seis nuevos santos nos alientan a perseverar en el propio camino,
confiando en la ayuda de Dios y en la protección materna
de María. Que velen desde el cielo ahora por nosotros y nos
apoyen con su poderosa intercesión.
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