| Testimonios
de la familia
Toda la familia ha rezado – ha afirmado la
hija Gabriella Penacca -. Don Orione ha estado siempre presente
en la familia, con su recuerdo y su devoción. Lo había
conocido mamá, que es de Tortona (los “Cascinotti”);
y lo había conocido también papá. Yo sabía
de la gracia que le había concedido de no partir para la
guerra y de que era el único que no partió.
El hijo Fiorenzo
Mi hermana me exhortaba a rezarle a Don Orione, apoyándose
en el hecho de que soy un antiguo alumno de Don Orione… Don
Orione es mi “protector” desde siempre … le rezo
todos los días. Y por supuesto que le recé por la
salud de papá..
La hija Isaura
Cuando Gabriella me comunicó el diagnóstico del tumor
hecho en el San Rafael, el último del año 1990…
al día siguiente fui al santuario de la Virgen de la Guardia,
en Tortona; pasé directamente a la urna de Don Orione, ante
la cual hice esta súplica: Sé que papá está
muy grave; Don Orione, si puedes, pide al Señor que nos lo
deje todavía un poco más. Todos nosotros hemos tenido
siempre confianza y confidencia con Don Orione, siguiendo el ejemplo
de papá y mamá.
La hija Gabriella
Cuando a las 18 de aquella tarde (del 31.12.1990) supe del diagnóstico
infausto de mi papá, quedé muy afectada. Después
de la cena, papá se quedó dormido y yo bajé
a la capilla del hospital San Rafael. Llevaba conmigo una reliquia
de Don Orione, la tenía en la mano y la apretaba fuerte.
En la capilla pensaba en papá … y recé: Don
Orione, dile tú (a Dios) que me deje a mi padre! Esa tarde
he rezado y hablado a Don Orione mientras apretaba fuertemente una
reliquia de Don Orione, casi hasta provocarme dolor … Después
de la oración, y después de ese sufrimiento interior,
me entró enseguida una grande tranquilidad que no sentía
como nacida de mí. Tomé los adornos para hacer una
fiesta de fin de año vestida de árbol de Navidad y,
de acuerdo con la enfermera, pasé por el pabellón
saludando a todos, deseándoles felices fiestas, y repartiendo
golosinas y espumante. Me sentía contenta y serena porque
a papá lo había puesto en buenas manos.
Don Angelo Pellizzari, orionino
La familia Penacca es totalmente una familia “orionina”,
comenzando por la mamá, una santa, que lo había conocido
y le tenía una gran devoción. Creo en la oración
que todos hemos hecho a Don Orione.
Don Giuseppe Sorani, orionino
Se recurrió a la oración invocando al Señor
y a Don Orione. Sobre el nexo entre el peligro de muerte en que
estaba Pierino, la oración a Don Orione y la curación,
yo estaba en conocimiento desde entonces.
Ennio Meneghini, enfermero y amigo de la
familia
Todos juntos queríamos obtener esta gracia. Teníamos
reliquias de Don Orione con las que rezábamos. Hemos rezado
mucho, incluso con los muchachos discapacitados del Pequeño
Cottolengo. Después sentí una seguridad y me dije:
tranquilo, todo saldrá bien.
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