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Fué y seguirá siendo una gran persona...
Por
Hno. Luis Eduardo Farías
El Enzo, así le decía yo, y él me decía negrito bueno.
El fue mi primer superior en una de nuestras comunidades ubicada en Gerli Buenos Aires, donde funciona el hogar de menores. Nunca podré olvidar esos momentos compartidos, tanto de alegría como de bronca, por las cosas de los chicos. Siempre repetía que me prepare para el seminario, que yo sería su secretario. Recuerdo que cada ves que nos veíamos me regalaba un libro.
Dios me regaló la posibilidad de compartir sus últimos momentos con él. Aún recuerdo con emoción una charla de esos días donde me alentaba a seguir adelante y agradecía mi fidelidad para acompañarlo en su enfermedad que fue todo un calvario para él, pero siempre tuvo la fuerza de llevar esa cruz, que primero supo aceptar para luego cargar, ofreciendo su enfermedad por el Capítulo y por los jóvenes, futuro de la congregación.
No puedo dejar de emocionarme recordando a quien que fue y seguirá siendo una gran persona, porque está en quienes lo supimos querer gracias a su forma de ser y su buena onda de diálogo para con los demás; un tipo muy inteligente y muy capaz.
Para mi fue muy padre ya que me acompaño mucho.
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