Recordando...
 
       
 


Un diálogo para compartir...

Por Benedicto Giustozzi

Lo que sigue, fue un diálogo simple con silencios, y pausado... luego a los pocos días tomó una dimensión única cuando me dí cuenta que fue la última charla, muy sincera como nunca la había tenido con mi hermano Enzo, en estos términos.

Aclaro además que, por ser hermanos no siempre estábamos de acuerdo, en todos los temas prácticos y en los conceptuales; aunque en los temas religiosos, él era el consultado; pero no eran temas de discusión, pues tenía siempre ventaja, (lamento no haber aprovechado sus conocimientos y su vasta sabiduría, digo esto pues todos tenemos algún conocido, pariente, amigo o vecino sabio en alguna rama del saber, y es bueno que el diálogo nos enriquezca mutuamente )

Un diálogo para compartir...

Sábado 3 de julio de 2004 - Pocas horas antes de la partida de mi hermano Enzo Giustozzi

Benedicto: -- Hola, buenas, cómo pasaste la noche.

Enzo: -- Hermano, me estoy yendo se me termina la vida, me estoy muriendo...

B: -- (al no poder contradecir lo que decía y además saber que el estaba bien informado de la gravedad de su mal...) ¿cómo pasaste la noche?, ¿cómo te sentís?... golpearon la puerta atendí... era el diariero... que me preguntó si habían pedido el diario... dije que no, sin preguntarle a mi hermano. -- Al oír el dialogo dijo sí yo lo pedí... entonces lo recibí.

E: -- léeme los titulares, todos menos los clasificados y espectáculos...

B: -- los leí lentamente y en varios de los temas él hacía comentarios, pues estaba más al tanto que yo... cuando terminé me dijo.

E: -- léeme los chistes... confieso que fue la primera vez que los leo a todos seguidos, en algunos le agregué alguno mío... no me dijo - tus chistes los conozco a todos.

B: -- ¿te leo el horóscopo?

E: -- no, gracias... te podes llevar el diario.

B: -- ¿cómo estás?, ¿como te sentís?

E: -- algo cansado... me estoy despidiendo, me estoy yendo...

B: -- todos estamos de paso, todos partiremos...

E: -- sí, pero mi vida se termina ya...

B: -- estás contento de encontrarte con papá y mamá, dentro de poco.

E: -- si.

B: -- cuando los veas dales saludos especialmente a papá, pues se fue sin despedirse.

E: -- como no.

B: -- hermano.¿ te alcanzó el tiempo, la vida para lo que querías hacer...para tus proyectos...?

E: -- (con un gesto y movimiento de hombros dijo un... )si... con dudas pues en su expresión vi que tenía más deberes y proyectos que cumplir... lo que está, está, replicó...

B: -- ¿cómo estás?, ¿cómo pensás?, ¿tenés miedo?, ¿como está tu memoria, estás confundido?, ¿qué te angustia?... ¿qué sentís?

E: -- estoy tranquilo, me siento normal...

B: -- estando cerca le toque la mano, la sentí tibia y me imaginé lo que al día siguiente sucedió... ( que sus manos se enfriarían)

B: -- hermano, a vos como sacerdote, teólogo, investigador de la teología, y como profesor... te falta tomar una lección de teología, luego rendirla, y finalmente enseñarla.

E: -- ¿cual? (respondió en forma pronta, como era su estilo, cuando en su mente tenía datos y sabiduría para manejar la respuesta)...

B: -- la de presentarte ante Dios, y verlo personalmente, y luego ya sin tiempo para comentarlo, el poder enseñar sobre Él...

E: -- es lo que estoy esperando... espero ese momento.

E: -- decile a tus hijos que no vengan, que tengan un lindo recuerdo de mí.

B: -- charlamos de cosas simples y comunes... y luego me dijo.

E: -- estoy cansado, mejor anda a casa y descansa, saludo a tus hijos, también yo quiero descansar, me pidió de nuevo que me vaya.

B: -- (Recordé que en uno de los días que estuvo en terapia intensiva... estando yo a su lado en horario de visita, lo visitaron varias personas amigas... y a todas les decía, hola y chau, pues estaba cansado... ese día estuve todo el tiempo de visita a su lado. Hoy me pidió tranquilo que me vaya, y éramos sólo dos, pues quería seguir meditando a solas.

B: -- bueno me retiro adiós...

E: -- movió su mano, y me saludó... chau, saludos, nos vemos... (Fue lo último que me dijo.)


Esto que relaté. Lo conté, y repetí entre gente amiga varias veces y es como que mi hermano me sigue hablando, y que el diálogo no terminó, y continúa. Lo que sigue fue pocos días antes...

B: -- hermano dame una definición de tiempo, lo que transcurre, (que pensador o filosofo lo definió...)

E: -- no-- ningún filósofo lo definió con precisión...

B: -- yo tengo una definición del tiempo, le repliqué.

E: -- ¿cual? Me preguntó, hice un paréntesis y con la mano quieta en alto... unos segundos... y le dije es la distancia entre... tu gesto al decir cual... y estas palabras mías como respuesta.

E: -- sonrió y dijo no esta mal...

B: -- ¿y de la eternidad? Cómo la definirías...

E: -- no hay forma de definirla ni de comprender ese concepto en forma plena.

B: -- me alegro, pues de esa forma su esencia es sólida sólo por la fe; pero insospechada con nuestra lógica.

B: -- luego de la partida de mi hermano ese cura sabio, y conocedor de muchos datos, me di cuenta que se fue ese consultor de teología, historia, y otros saberes de la vida, y mis preguntas ya no tienen esas prontas respuestas simples, y precisas; lo que antes era necesario sólo un llamado telefónico, o un simple diálogo... hoy son varias horas de lectura o días de investigación.


Hoy que no está; como lo vi siempre como hermano, aprecié poco el alcance de su personalidad, y al que lea esto, y lo haya conocido estoy seguro que esa visión es más completa y panorámica, que la mía.

Un homenaje a la vida ese regalo maravilloso, ese envoltorio de emociones, de vivencias, de dialogo, de amor... ¡si esto estas leyendo alégrate, pues vives, y disfruta de esta linda oportunidad...!

Como en todo viaje el objetivo es llegar, por más lindo que sean los paisajes, el camino, y las compañías... el fin es la meta.

La muerte no es un final, sino una gran llegada, que solo lo puede experimentar ya sin tiempo el que a ese punto llega.

Los que quedamos, sabiamente por naturaleza lamentamos por la no comprensión y es bueno que así suceda... para que podamos gozar de estas pequeñas muestras en algunos instantes de esta única, irrepetible, e inédita vida, donde con libertad construimos día a día nuestro destino.

Amigo lector espero que te sean útiles estas reflexiones, que son fáciles de enunciar, pero insospechados los distintos matices y las apreciaciones personales que cada uno de nosotros le puede agregar.

... por todo, y de verdad gracias por tu tiempo, que es un poco de vida ...

Benedicto Giustozzi

 
 
 
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