¡Llegará el día en que las
naciones,
reunidas en torno a Jesucristo, se sentirán hermanas!
Desde el día de Pentecostés los pueblos
divididos
tienden a la unidad, y la lograrán;
pero por Jesucristo, nuestro Dios y Señor.
¡CRISTO AVANZA!
¿Quién es el que no ve como se prepara gradualmente
el terreno
para el triunfo más grande de Jesucristo,
para la unificación espiritual de todo el mundo bajo la
Cruz?
Esto no podía completarse en un día,
es obra de los siglos,
debía ser el camino permanente de la Iglesia,
Iglesia que brilla y que vive de la vida de su Cristo,
para que el universo entero sea un solo rebaño,
bajo la guía de un solo Pastor. [Jn 10,16]
¡CRISTO AVANZA!
Y entonces, habrá una palabra, un pensamiento,
un único latir de los siglos: ¡Jesucristo!
Un sola fe, un solo bautismo, un solo Pastor:[Ef. 4,5]
¡Jesucristo en su Vicario, el Papa!
Ésta es la obra de Jesucristo,
la obra para la que nació, vivió y murió:
la obra que realizó y manifestó con su ejemplo,
sus palabras, sus prodigios;
con los Sacramentos, con la Iglesia,
con su sacrificio divino y perenne:
que los seres humanos,
alejados de Dios y divididos entre sí,
vuelvan a unirse con Dios y como hermanos,
en la Iglesia santa de Jesucristo-Dios.