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Visita
de Nuestra Señora del Rosario de
San Nicolás a Victoria - Un poco de historia.
En noviembre de 1997, por iniciativa de algunas personas de
la comunidad de Victoria, llegó por primera a esa parroquia
la imagen peregrina de Ntra. Sra. del Rosario de San Nicolás.
Desde esa vez, todos los años, la comunidad entera
hace de este acontecimiento uno de los momentos más
fuertes de la vida parroquial, que por su magnitud trasciende
hacia la diócesis y buena parte de la zona norte del
Gran Buenos Aires, como así también algunos
sectores de la Capital Federal.
Todo lo que se vive y comparte durante “esta visita”
–que suele ser de unos 8 a 9 días- ayuda a dinamizar
la vida espiritual de la comunidad toda, generando también
compromiso, participación y apertura.
Cada año, cerca de 200 personas participan de la organización,
algunos con tareas de conducción y animación,
otros asumiendo responsabilidades concretas en la atención
a los miles de peregrinos que se acercan a encontrarse con
María.
Las celebraciones de los sacramentos, tanto de la Eucaristía
como de la Reconciliación ocupan el lugar más
destacado de cada día, favoreciendo el encuentro comunitario
y personal con Jesucristo, que transforma la vida de muchas
personas, incluso las de aquellas que han pasado mucho tiempo
distantes de la vida eclesial.
El momento de la llegada de la Virgen adquiere singular importancia,
puesto que actualiza la experiencia de aquel segundo misterio
de gozo del santo rosario: la Visitación de María.
Suele ser un momento muy esperado y festivo, en el que se
trata de resaltar el hecho de “ir a esperarla”,
o de “salir a su encuentro”. Del mismo modo, la
despedida –según las modalidades de cada año-
se presenta como una oportunidad de “acompañar”
a María hasta su casa-santuario en San Nicolás,
lugar privilegiado de peregrinación.
El acto central, que ya se ha convertido en una tradición
para la ciudad de Victoria y sus alrededores, es el 8 de diciembre,
con una Misa frente a la estación del ferrocarril.
Es el día de salir en procesión por las calles;
el día para expresar toda la alegría y la acción
de gracias por la Eucaristía, ese Jesús hecho
pan de vida y recibido en la Primera Comunión, festividad
que tradicionalmente ha estado vinculada a la Inmaculada Concepción
de María.
El contacto personal de cada peregrino con la Virgen cuando
pacientemente realiza la fila, y el rezo del rosario cada
hora, hacen que las peticiones, las súplicas, los agradecimientos
y las alabanzas, sean permanentes a lo largo de cada jornada
que arranca con el “rosario de la aurora” a las
6 de la mañana, y culmina cerca de la medianoche.
Las bendiciones de las personas que trabajan en los comercios,
los encuentros con aquellos que padecen el dolor y la enfermedad,
son verdaderos espacios de evangelización que se abren
aún más por la presencia cercana de María.
La difusión a través de los distintos medios
de comunicación, tanto de la Iglesia, como de la sociedad
en general, da al acontecimiento la posibilidad de ser conocido
y de instalarse en la agenda de muchas personas.
En líneas generales, la visita de la Virgen del Rosario
de San Nicolás a Victoria, si bien secundariamente
promueve la devoción a esta advocación que ya
cuenta 20 años de existencia, sin embargo tiene como
propósito principal, hacer crecer en el pueblo el amor
y la devoción a la Santísima Virgen María,
uno de los pilares fundamentales del carisma de Don Orione.
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