
María misionera: página del diario
estadounidense New York Daily News
de septiembre 2001 (foto de Melissa Jones)
|
11
de setiembre 2001:
La Virgen de San Nicolás en Nueva York.
Nota publicada
por Revista Don Orione
Nº 23
a sólo unos días del
atentado a la torres gemelas.
Dora Ferreyra vive con su esposo Juan
en Estados Unidos desde hace más de 20 años.
Por un tiempo volvieron a Argentina, pero a mediados del año
pasado emprendieron el retorno. Una serie de inconvenientes
con sus papeles retuvieron a Dora más tiempo del esperado
en Buenos Aires. Fue entonces cuando unos amigos le ofrecieron
quedarse en su casa hasta que resolviera los trámites
del viaje. Ahí conoció a Lucy Giaquinta, una
vecina de sus amigos. "Le comenté a Lucy
que una imagen de la Virgen había estado en mi casa.
Y ella me dijo que estaban empezando una recorrida con la
Virgen Misionera del Rosario", recuerda Dora.
Lucy la invitó a su casa y apenas entraron quedaron
frente a la imagen misionera. "Sentí algo que
no puedo explicar", cuenta Dora. Entonces su nueva amiga
tomó la imagen y le dijo: "Llevala a misionar
a Estados Unidos".
- Pero mirá que es difícil que vuelva.
- No importa, yo siento que tiene que irse con vos.
En la nueva tierra de misión
La Sra. Ferreyra tiene muy presente ese momento.
"Depositó en mis manos a la Virgen y me dijo que
Dios es sabio y sabe por qué se hacen las cosas. También
me expresó que no era un regalo para mí, sino
un consuelo para todo aquél que la necesitara en un
momento difícil y que la pasara entre toda persona
que precisara de la cercanía de su amor de madre".
Fue así como la imagen de María llegó
a Nueva York el 13 de julio del año pasado.
"Apenas me instalé le conté a todos mis
amigos que había traído una virgen misionera
y que la mandaría pronto a sus casas. Pero la Virgen
se quedó conmigo dos meses, me era imposible llevarla,
hasta que llegó el trágico día que todos
conocemos", comenta Dora.
"La noche del atentado quedé totalmente vacía
y desorientada –recuerda– pero cuando desperté
sentí que esa imagen de María que me acompañaba
quería empezar su misión y estar con la gente
que buscaba a sus familiares entre los escombros y en los
hospitales".
Dora le comentó a su esposo que llevaría a la
Virgen al centro de la ciudad, a la zona del atentado. Juan
estuvo de acuerdo y al otro día los tres cruzaron una
ciudad estremecida. "No sabíamos dónde
dejar la imagen. Anduvimos por todos lados hasta que de repente
me paré y coloqué la imagen en un lugar donde
había cientos de fotos y velas. Ahí se quiso
quedar". Ambos estaban muy impresionados y rezaron largamente.
Poco a poco a su alrededor se juntaron cámaras de televisión,
fotógrafos y familiares de las víctimas que
se acercaban para contemplar a la Virgen del Rosario. "Sentí
un gran alivio –recuerda la Sra. Ferreyra– y la
sensación de que el Espíritu, a través
de María, ayudaría a mucha gente con su mensaje
de paz".
Peregrina entre el dolor
Ese mismo día Dora vio al Papa en
televisión poner a la Madre de Dios como consuelo y
mediadora para todas las familias que sufrían por la
terrible desgracia. "Eso me indicó que María
ya estaba con la gente ayudando, y lo terminé de confirmar
cuando el domingo 16 de septiembre (de 2001) apareció
una foto de la imagen que habíamos llevado a página
completa en el New York Daily News, diario que edita
un millón de copias".
Dora y Juan pudieron constatar cómo la foto de la Virgen
fue apareciendo por todos lados, especialmente en los sitios
donde había imágenes de las víctimas
con velas encendidas, altares improvisados en los que la gente
dejaba una flor, un mensaje o una plegaria.
Una semana después del atentado, Dora y Juan volvieron
al lugar donde habían dejado la imagen de María
de San Nicolás para buscarla, pero no estaba. "Entonces
–se emociona la Sra. Ferreyra– me acordé
de Lucy cuando me entregó a la Virgen, diciéndome
que no era un regalo para mí sola, sino para todos
los que necesitaran del consuelo de la Madre del Cielo".
Dora Ferreyra comentó que por 12 años
fue la cocinera de Mort Zuckerman, actual dueño del
diario New York Daily News. "Un hombre muy inteligente,
judío, por lo que jamás mencioné a la
Virgen María en su casa".
Al ver publicada la foto, Dora envió una carta al diario,
que la publicó en la sección "La voz del
pueblo". "Me sentí doblemente bendecida.
Lo llamé al señor Zuckerman y le conté
la historia de la Virgen. Se sorprendió y me dijo que
siempre en su periódico habría un lugar para
la compasión de María, ya que no importaba la
religión sino la causa noble que existe detrás
de los actos y la fe que los impulsa".
|