De la mano de María
 
       
 


 

Historia de María del Rosario de San Nicolás

La Virgen María se aparece a una sencilla mujer de una ciudad del interior de la Argentina, en medio de una sucesión de hechos místicos que se produjeron a su alrededor: Muchos Santos Rosarios empezaron a iluminarse en los hogares de los habitantes de San Nicolás, anticipando lo que en forma inminente iba a ocurrir allí.

Gladys Quiroga de Motta ve por primera vez a nuestra Madre Celestial el 25 de setiembre de 1983. Los mensajes se suceden a partir de entonces en cantidad, a través de las apariciones diarias. La Iglesia toma intervención inicialmente con gran cautela, para luego apoyar el crecimiento de la obra de María, ante las evidencias manifestadas.

El rezo del Santo Rosario se multiplica a partir del pedido celestial de oración, mientras las multitudes empiezan a acudir en forma creciente al lugar.

María señala a la vidente una imagen de madera de la Virgen del Rosario, que estaba guardada desde hace años en el campanario de la Catedral de San Nicolás, y pide que se la restaure y venere allí, bajo la advocación de “Nuestra Señora del Rosario de San Nicolás”. Para sorpresa de los sacerdotes, allí encontraron arrumbada a la imagen de María con el niño en sus brazos, como esperando ser rescatada. También nuestra Madre Celestial pide se acuñe una medalla, la cual es entregada gratuitamente a los cientos de miles de asistentes al lugar.

Los Mensajes contienen un permanente pedido de conversión, oración del Santo Rosario, regreso a los Sacramentos de la Confesión y la Eucaristía. También María advierte sobre la importancia de convertirse mientras cada alma aún tiene tiempo, ya que sólo Dios conoce cuándo y cómo seremos llamados a rendir cuentas ante Su Presencia.

La Virgen señala mediante un rayo de luz un lugar junto al Río Paraná (llamado "El Campito"), para que se construya un Santuario, que ella misma diseña a través de los mensajes entregados a la vidente. Se levanta entonces un gran Templo (que aún no ha sido culminado) exactamente en el lugar señalado por la Reina del Cielo, como centro de veneración a María, verdadera intercesora y camino perfecto para llegar a Su Hijo, Jesús.

El lugar es visitado en forma permanente en peregrinación, con mayor afluencia de fieles los días 25 de cada mes, y mediante una gran multitud que se concentra los días 25 de setiembre de cada año, en el aniversario de la aparición.


La actitud de la Iglesia frente a los hechos de San Nicolás

Monseñor Domingo Salvador Castagna, anterior Obispo de San Nicolás, se encargó de la diócesis en octubre de 1984, encontrándose frente a una serie de acontecimientos extraordinarios y a un creciente movimiento de devoción Mariana. Sus palabras demuestran la aceptación que le dio al hecho de las apariciones:
"Creo firmemente que esto es un acontecimiento de la Virgen. No puedo decir más de lo que la Iglesia dice. La Iglesia pone entre paréntesis todo esto. No lo rechaza ni tampoco define que es verdad, sino, simplemente, dice: "Miren, puede ser verdad, por lo tanto, lo tomamos respetuosamente" y no hay ningún elemento que diga que no es verdad, al contrario, los elementos existentes son positivos. Entonces yo digo lo mismo. Evidentemente ésta es una manifestación promovida por Dios a través de la Virgen".

Historia de la advocación. Los hechos en San Nicolás.
Imágenes de la Virgen del Rosario.
Oración a Nuestra Señora.
La Virgen de San Nicolás en Victoria.
Testimonio de su paso por Victoria.
Fotos de las visitas de María a Victoria.
11 de setiembre 2001: la Virgen de San Nicolás en Nueva York.
 


 
 
 
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