
Imágen de la Virgen de la Guardia
Altar del Santuario de Tortona - Italia
|
Textos
y lecturas de la
Misa de la Virgen de la Guardia.
ANTÍFONA DE ENTRADA
Bendita seas Virgen María, porque el Señor te
ha bendecido más que a todas las mujeres de la tierra.
ORACIÓN COLECTA
Oh Dios, que en tu misericordia nos has
dado como celestial protectora a la Santísima
Madre de tu Hijo, concédenos que, protegidos por su
ayuda, custodiemos fielmente la gracia de tu salvación,
que por medio de ella, en Cristo hemos recibido: El, que es
Dios y vive y reina contigo, en la unidad del Espíritu
Santo, por los siglos de los siglos.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Te ofrecemos con alegría, Señor, el pan y el
vino para el sacrificio de alabanza, en la fiesta de la Madre
de tu Hijo; danos una conciencia siempre más viva del
Misterio de la Redención. Por Jesucristo, Nuestro Señor.
ANTÍFONA DE COMUNIÓN
Proclamen entre todas las naciones sus prodigios, porque grande
es el Señor, y muy digno de alabanza.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA
COMUNIÓN
Fortalecidos por estos sacramentos, te suplicamos Señor,
que después de haber venerado solemnemente a la Madre
de Dios, María Santísima, merezcamos gozar por
siempre el fruto de la salvación. Por Cristo, Nuestro
Señor.
PRIMERA LECTURA
Lectura del libro del Eclesiástico (24,1.2.5-7.12-16.26-30)
La Sabiduría hace elogio de sí misma y se gloría
en medio de su pueblo, abre la boca en la asamblea del Altísimo
y se gloría delante de su Poder:
Yo sola recorrí el circuito del cielo y anduve por
la profundidad de los abismos. Sobre las olas del mar y sobre
toda la tierra, sobre todo pueblo y nación, ejercí
mi dominio. Entre todos ellos busqué un lugar de reposo,
me pregunté en qué herencia podía residir.
Yo eché raíces en un Pueblo glorioso, en la
porción del Señor, en su herencia. Crecí
como un cedro en el Líbano y como un ciprés
en los montes del Hermón; crecí como una palmera
en Engadí y como los rosales en Jericó; como
un hermoso olivo en el valle, y como un plátano, me
elevé hacia lo alto.
Yo exhalé perfume como el cinamomo, como el aspálato
fragante y la mirra selecta, como el gálbano, la uña
aromática y el estacte, y como el humo del incienso
en la Morada.
Extendí mis ramas como un terebinto, y ellas son ramas
de gloria y de gracia.
Inunda de inteligencia como el Eufrates y como el Jordán
en los tiempos de la cosecha; prodiga la instrucción
como el Nilo, como el Guijón en los días de
la vendimia. El primero no terminó de conocerla y el
último ni siquiera la vislumbra. Porque su pensamiento
es más vasto que el océano y su designio, más
profundo que el gran Abismo.
Es Palabra de Dios.
SALMO RESPONSORIAL (Lc. 1,46-55)
R. Grandes cosas ha hecho el Señor en la Virgen
María
Mi alma canta la grandeza del Señor,
Y mi espíritu se estremece de gozo en Dios, mi Salvador,
Porque El miró con bondad la pequeñez de su
servidora.
En adelante, todas las generaciones me llamarán feliz,
R.
Porque el Todopoderoso ha hecho en mí
grandes cosas:
Su Nombre es Santo
Su misericordia se extiende de generación en generación
Sobre aquellos que le temen.
R.
Desplegó la fuerza de su brazo,
Dispersó a los soberbios de corazón.
Derribó a los poderosos de su trono
Y elevó a los humildes.
R.
Colmó de bienes a los hambrientos
Y despidió a los ricos con las manos vacías
Socorrió a Israel, su servidor
Acordándose de su misericordia,
Como lo había prometido a nuestros padres,
A favor de Abrahám y de su descendencia para siempre.
R.
SEGUNDA LECTURA
Lectura del libro del Apocalipsis
(21,1-5)
Yo Juan, vi un cielo nuevo y una tierra nueva,
porque el primer cielo y la primera tierra desaparecieron,
y el mar ya no existe más. Vi la Ciudad santa, la nueva
Jerusalén, que descendía del cielo y venía
de Dios, embellecida como una novia preparada para recibir
a su esposo. Y oí una voz potente que decía
desde el trono:
“Esta es la morada de Dios entre
los hombres: Él habitará con ellos, ellos serán
su pueblo, y el mismo Dios estará con ellos. Él
secará todas sus lágrimas, y no habrá
más muerte, ni pena, ni queja, ni dolor, porque todo
lo de antes pasó”.
Y el que estaba sentado en el trono dijo:
“Yo hago nuevas todas las cosas”.
Y agregó:
“Escribe que estas palabras son verdaderas y dignas
de crédito”.
Es Palabra de Dios
ALELUYA
R. ALELUYA, ALELUYA
Feliz de ti, Oh Virgen María,
porque has creído;
se ha cumplido en ti la Palabra del Señor.
R. ALELUYA
EVANGELIO
+ Lectura del Santo Evangelio según
San Lucas (1,39-47)
En aquellos días, María partió
y fue sin demora a un pueblo de la montaña de Judá.
Entró en la casa de Zacarías y saludó
a Isabel. Apenas ésta oyó el saludo de María,
el niño saltó de alegría en su seno,
e Isabel, llena del Espíritu Santo, exclamó:
“¡Tú eres bendita entre todas las mujeres
y bendito es el fruto de tu vientre! ¿Quién
soy yo, para que la madre de mi Señor venga a visitarme?.
Apenas oí tu saludo, el niño saltó de
alegría en mi seno. Feliz de ti por haber creído
que se cumplirá lo que te fue anunciado de parte del
Señor”.
María dijo entonces:
“Mi alma canta la grandeza del Señor, y mi espíritu
se estremece de gozo en Dios, mi Salvador”.
Palabra del Señor
|