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"Renovar a la sociedad por el fuego de la caridad"
Por Alejandro Bianco y Alberto Pelagallo
para Revista Don Orione
Con gran alegría y espíritu fraterno, más de 300 participantes colmaron las instalaciones del Colegio San Pío X, de Claypole, sede del 6º Encuentro de la Familia Orionita, que se realizó los días 19 y 20 de agosto. Directivos de escuelas y obras asistenciales, docentes y profesionales, laicos de las parroquias y grupos orionitas, voluntarios y amigos de la Obra, se reunieron para compartir la búsqueda de la renovación de la sociedad por el fuego de la caridad, tal como rezó el lema del encuentro.
La gran convocatoria y la calidez que reinó desde el momento en que comenzaron a llegar las delegaciones, dan una pauta clara de que el encuentro anual de la Familia de Don Orione se va haciendo una linda costumbre que las comunidades esperan y para la cual se van preparando a lo largo de varios meses.
Días intensos
La dinámica del encuentro -animada por Juan Carlos Pisano y Carlos Seoane- reservó un espacio significativo para enterarse y compartir lo que cada comunidad hace durante el año. Fue un momento muy esperado por todos y dio el marco para los diferentes bloques de trabajo. Luego, a través de grupos, canciones, relatos y momentos de reflexión se fueron desarrollando los contenidos de cada día.
El domingo por la mañana hubo misa en el Santuario del Corazón. La presidió el querido P. Adolfo Uriona, obispo de Añatuya, y tuvo momentos muy significativos.
La familia entera se reunió en torno al altar: porque a los jóvenes y los adultos que tenían sus encuentros en forma simultánea, se sumaron los religiosos y religiosas y los residentes del Pequeño Cottolengo, los dueños de casa. Todos cerca del corazón del Padre Fundador, cuya reliquia recorrió el templo en manos del padre Provincial Oscar Pezzarini, bendiciendo a los presentes.
La tarde del domingo estuvo dedicada a cerrar el trabajo iniciado por los grupos el día anterior. La lectura en común de diferentes escritos de Don Orione en los que habla del ir hacia los demás, contagiando con ardor la Buena Noticia, ayudó a identificar el estilo orionita de la actividad que llevan adelante las distintas comunidades: la cercanía al prójimo, el trabajo con los más desposeídos, el entusiasmo en cuanta tarea se emprende.
El final del domingo estuvo dedicado a preparar la peregrinación del día siguiente a la Casa de María de Luján. Para eso se armó el “fogón imposible”, un fogón sin fuego, ya que el lugar cerrado donde se realizó no permitía encender una fogata.
Entonces, la propuesta fue hacer que los leños los pusiera la misma gente, armando cilindros en papel afiche en los cuales se escribieron mensajes para compartir las expectativas e intenciones en vista a la peregrinación a Luján del día siguiente.
Caminar como familia
Luego de estos días de formación y festivos a la vez, los participantes se llevaron lo trabajado y vivido a las propias comunidades para compartirlo y enriquecerlo.
Con esta idea, los retiros de la Familia Orionita que se harán durante el año próximo mantendrán el lema del encuentro: “Renovar a la sociedad por el fuego de la caridad”. Así, lo vivido en Claypole y Luján podrá ser reflexionado en profundidad.
Seguramente, entonces, el compromiso renovado a los pies de la Virgen el pasado 21 de agosto, cobrará más fuerza y sumará a muchos a trabajar con Don Orione para que, con el ardor de la caridad, los hermanos más necesitados encuentren el consuelo y la esperanza para seguir caminando con la dignidad que merece todo hijo de Dios.
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Vea aqui las fotos del encuentro
Desde todo el país
Estuvieron presentes las comunidades de Rosario, Itatí,
Barranqueras, Sáenz Peña, Tucumán, Córdoba, Quequén,
Mar del Plata (incluidas las Comunidades Insertas del Sur),
General Lagos, Villa Dominico, Victoria, Congreso, Floresta
y Claypole. También hubo presencia desde Paraguay.
Las comunidades de Capital y el Gran Buenos Aires se
sumaron masivamente a la peregrinación y misa en el
Santuario de Nuestra Señora de Luján.
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El apoyo de siempre
La comunidad de Claypole aportó su invalorable colaboración en la logística y la organización del encuentro a través de voluntarios para la atención de la cocina, la limpieza, el sonido, el armado de las computadoras...
Un grupo de jóvenes se hizo cargo de la ornamentación del salón, las fichas de inscripción, las oraciones del almuerzo y la cena, e innumerables “pequeñas” tareas.
El cottolengo de Claypole facilitó alojamiento en el Hogar San José y el Postulantado.
Los novicios fueron choferes y asistentes, y alojaron gente en el Noviciado.
Los religiosos y las religiosas aportaron para cubrir el déficit que significó alojar y darle de comer a 300 personas.
Gracias a ellos y a tantos más que hicieron posible este encuentro de la Familia de Don Orione.
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