Movimiento Laical Orionita
 
       
 
ENCUENTRO DE LA FAMILIA ORIONITA en San Antonio de Arredondo


Carta enviada por Don Flavio Peloso con motivo del Encuentro.

23 de octubre de 2004

Queridos Religiosos, Religiosas y Laicos de la Familia orionina reunidos en Córdoba para el Encuentro “Del corazón a las manos”

Me uno a Ustedes con particular participación espiritual en estos días 23 y 24 de octubre en los que la familia Orionina se encuentra en Córdoba con el lema “Del corazón a las manos”. Este encuentro como ‘*Familia Orionina” es un sigao de consuelo y de esperanza en el camino que la Pequeña Obra de la Divina Providencia está cumpliendo en este tiempo.

¡Quizá con qué palabras hubiera gozado y comentado Don Orione este evento!

¡Quizá cuáles serían las válidas recomendaciones al espíritu de piedad y de sacrificio, de amor de Dios, de la Virgen, de la Iglesia y de los Pobres que habría lanzado con su ímpetu de santo!
Después de decir todo esto, les habría recomendado amar mucho también a esta pequeña y también gran Madre que es la Congregación, llamada por el Señor a hacer “algo nuevo y bello en la Iglesia”: a esparcir un amor dulcísimo y filial hacia el Papa, viviendo la caridad para estrechar a la Iglesia a los pequeños, los pobres, el pueblo, con el fin de difundir en el mundo el Reino de Cristo con una más grande y superior caridad y justicia

¡Coraje, vayamos más alla de nuestras miserias! Cerca del Señor crecerá nuestra unidad en el espíritu de Don Orione y crecerá también nuestra diversidad de laicos, religiosos y religiosas según la propia vocación y estado de vida. Cada uno sea feliz y ayude a los otros a ser aquello que son, lo que el Señor quiere que sean.

Una palabra especial de afecto, de estima y de espera quiero decir a los tantos laicos y laicas presentes en el Encuentro. Sepan con qué simpatía y nuevo interés la Familia Orionina, desde hace diez años, los mira.
Siempre Don Orione y los orioninos han amado a laicos, generosos colaboradores y amigos. La novedad de estos últimos años, es que se los mira y se los promueve en perspectiva vocacional, como llamados a vivir la vocación orionina como laicos, dentm y fuera de nuestras comunidades y obras. Muchas de ustedes se han inflamado con Don Orione. Se los quiere autónomos y capaces de transmitir la vocación laical orionina a otros laicos, con el ñn de que el testimonio y el apostolado de nuestro carisma se irradie no solamente desde los “púlpitos de la caridad”, que son nuestras obras, sino también como “levadura escondida” en las familias, en los ambientes de trabajo y de vida civil.
Den gracias al Señor y sostengan con afecto su vocación orionina y sobre todo exprésenla. El mejor modo de conservar la vocación es viviría.

¡Miren que estima y afecto Don Orione tenía hacia algunos amigos laicos! Los comprometía en sus obras hasta hacerlos sentir de la familia y los estimulaba también en su apostolado propio laical.

Al Prof. Fomari; “Querido profesor, Dios lo bendiga por el bien que hace; la palabra de un pobre sacerdote puede serle de consuelo en el continuar su santo apostolado” (Scriái 25, 203).

Al Gen. Beaud: “Señor General, le mando algunos impresos por los cuales podrá ser ayudado en su nuevo apostolado” (Ser iii 41, 151).
Al Prof. Isola: “¡Demos gracias a Dios, pero también demos gracias a Usted, querido Sr. Prof. Isola, y a cuantos lo ayudan, animados de Su espíritu alto. que es amor por los míseros, que es fe, que es ciencia y bien, Dios lo recompense largamente, y lo conforte en este apostolado de inteligente bondad! (Scriai l 1 5, 196)
Les aseguro que, en aquellos tiempos, aquel adjetivo -suyo*’ referido al apostolado de los laicos y referido a su compromiso civil y profesional es sorprendente y casi revolucionario. El apostolado era considerado casi exclusivamente el de los sacerdotes y religiosos y era el que se hacía en instituciones religiosas.

Pero es más sorprendente enterarse que Don Orione consideró 'parte integral de la Pequeña Obra de la Divina Providencia” (Scritti 41, 157) algunos laicos y benefactores particularmente comprometidos, como por ejemplo el prof. Isola, los conyuges Eugenio y Thea Beaud, que muchas veces define “los das de la Divina Providencia” (Scritti 40, 162; 41 166 y 168). Se anima a decir que la Congregación “como es mía también es de clloi’ (Scrith 41, 175-176) y los retiene “componentes de nuestra querida Congregación*’ (Scritti 41, 177). ¡El colmo es que varias veces al destinatario de la carta, al lado de sus nombres, Don Orione agrega la sigla “O.D.P.”, la sigla de la Obra de la Divina Providencia! (Cfr. cartas en Scritti 41, 69 y 171, 172, 174, 183).
Evidentemente es un lenguaje afectivo y espiritual, no jurídico, pero indica la visión y la actitud práctica de Don Orione.

La vocación laical era una pequeña semilla en el tiempo de Don Orione. Hoy ya creció y lo vemos ya árbol vigoroso que puede hospedar entre sus ramas hermanos necesitados de bien y de Dios.
Queridos hermanos Laicos, Religiosos i Religiosas, lo que están viviendo juntos en Córdoba es un gran evento y un importante paso hacia el futuro. La intimidad con Jesús hace comprender a Don Orione, y la devoción a Don Orione los acerca a Jesús. Imagino su alegría interior en estos días de gracia: esta alegría ténganla siempre en la memoria del corazón e inviértanla cuando, para vivir la vocación orionina con la Pequeña Obra de la Divina Providencia, será necesario sacrificio, paciencia, perdón y compasión recíproca

Dios los bendiga y los acompañe a tomar buenas decisiones para el futuro. La mirada de San Luis Orione los consuele en los caminos de la caridad par ser siempre más hijos de la Divina Providencia y misioneros de la Caridad.

A todos un abrazo con fraterno afecto en Cristo.

Don Flavio Peloso

 
 
 
Sitio Oficial de la Pequeña Obra de la Divina Providencia Don Orione - Argentina - Copyright - Condiciones de reproducción